PODER
PARA PREDICAR INCLUSO A LAS POTESTADES Y PRINCIPADOS DEL CIELO Y EL INFIERNO.
Descansa
en los hombros de los predicadores de todo el mundo expandir el evangelio,
llevando la palabra de Dios hasta los confines de la tierra. Esta constituye la
gran encomienda de la Iglesia
de Dios en estos tiempos, el evangelio debe ser predicado a todas las naciones,
a todas las personas. Pero no solamente esto, estas personas deben conocer a
cristo personalmente, porque no basta con que sean predicados, también la
persona debe ser bautizada en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu
Santo. Ver Mateo 28: 19. Por tanto, id, y haced
discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del
Hijo, y del Espíritu Santo;
Nosotros,
como miembros del cuerpo de Cristo tenemos que dar a conocer la sabiduría de
Dios, su gran amor por todas las almas, su sacrificio inigualable en la cruz
pero sobre todo que las personas que han decidido aceptar a Jesús en sus vidas
aprendan y obedezcan todo lo que Dios manda, pero no doctrinas de hombre, Dios
quiere que aprendamos su palabra y que esta sea estudiada a fondo, no como un
libro cualquiera sino como la revelación de Dios en nuestras vidas. Ver Mateo
28: 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que
os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del
mundo. Amén.
Pero,
muchas veces mientras predicamos, podemos notar como una fuerte opresión
espiritual impide que la palabra sea dada a las personas, tenemos todo tipo de
distracciones en nuestros templos, la reverencia en la Iglesia se esta perdiendo.
Las iglesias se están convirtiendo en templos impuros donde lo principal no es
la adoración al Eterno, las personas han llegado al extremo de poner otros
Dioses como lo son el dinero, los favores divinos sin sacrificio y un sin
numero de cosas que convierten la
Iglesia en una empresa comercial mas que en la novia de
Cristo como debería ser. Ver Mateo 21: 12.
Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó
fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de
los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas;
La casa de Dios tiene que ser casa de oración,
casa de sanidad espiritual, casa de arrepentimiento, casa de unción y poder de
Dios, casa de revelación profética, casa de palabra de sabiduría, casa donde lo
torcido sea enderezado y lo dañado restaurado, pero que sobre todas estas cosas
la casa del Eterno tiene que ser por obligación y por definición el medio por
el cual presentamos a Jesucristo al mundo, y como su sangre nos limpia de todo
pecado. Ver levítico 17: 11 Porque la vida de la carne está en la sangre, y Yo se la he dado
a ustedes sobre el altar para hacer expiación por sus almas. Porque es la
sangre, por razón de la vida, la que hace expiación.
Entiendo que esto no debe continuar, Muchas veces damos la palabra pero las personas
no atienden al llamado, o muestran ignorancia y desaprobación. Tu única
encomienda como predicador es sembrar la palabra,. Y las personas que te
escuchan son los que están por entrar en los caminos del señor, aquellos que el
Espíritu Santo ha sensibilizado para que la semilla pueda ser sembrada en
ellos. Ver Marcos 4: 14-15 El sembrador es el que
siembra la palabra. Y éstos son los de junto al camino: en quienes se
siembra la palabra, pero después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita
la palabra que se sembró en sus corazones.
Pero; hay espíritus demoniacos de los aires se
han dado a la tarea de oponerse a que sean ministradas las personas. Ellos aran
lo que sea por impedir que el mensaje llegue, tú como ministro del Eterno debes
entender esto y aprender a atarlos con la autoridad que Cristo deposito en ti. Ver
Lucas 10: 19. He
aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza
del enemigo, y nada os dañará.
Si el Espíritu
de Dios mora en ti, si estas sujeto a autoridad en Cristo y pastoral, y si tu
mejor amigo es el Espíritu Santo de Dios entonces cuando prediques los demonios
no podrán boicotear tu predica porque en el Nombre de Jesús se sujetaran. Ver
Lucas 10: 17. Cuando
los setenta y dos regresaron, dijeron contentos: Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.
Hermano,
ministro; es un gran honor servir a Dios en la predicación del evangelio de
Jesucristo, Pero recuerda siempre que también es una gran responsabilidad. En
los caminos del señor mantente humilde, fiel y discreto. Deja que sea Dios que
te promueva y te exalte. Mantente inalterablemente refugiado en la roca y
castillo de tu Dios y el defenderá tus murallas contra toda asechanza. No
imites personas que al predicar hacen un Chow desenfrenado y desordenado,
vociferando a toda garganta y manejando emociones en el pueblo de Dios para ser
vistos como si tuvieren poder.
Recuerda,
que este tipo de predicadores solo moverá emociones que saldrán de la carne, y
nunca ministraran el Espíritu Santo. En sus predicas la gente caerá o
endemoniada o en frenesí frenético descontrolado, porque son ministro de histeria
de masas ignorantes.
En
cambio tu hombre y mujer de Dios, aprende a ministrar la presencia del Eterno,
que sea Dios quien toque, que sea Dios quien sane, que sea Dios que quebrante y
restaure, y que solo sea el Espíritu Santo que ponga palabras de poder en tu
boca para que penetren hasta lo mas profundo de quien te escuche. Dios, en su multiforme sabiduría, te ha dado autoridad
de atar y desatar todo en los cielos y en la tierra. Y de hoyar serpientes y
escorpiones. ¡Cosa esta que debemos hacer¡ Cuando predicamos el evangelio de
Dios los principados y potestades, celestiales y demoníacas se congregan para
escuchar. Unos para bendecirte y otros para acusarte. Ocupa tu lugar de
Ministro con toda la altura y toda la humildad que Cristo te ha enseñado. Efesios 3: 10 – 11. Para que la
multiforme sabiduría de Dios sea ahora
notificada por medio de la iglesia a los principados y potestades de los
cielos, conforme a su propósito eterno, que cumplió en cristo Jesús nuestro
señor. Dios te bendiga grande y
poderosamente.
Nathanael Grullón
Ministro del Eterno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario